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Rubí Ibarra García o la nueva grandeza mexicana

Lisístrata en el Exilio.

 – Querido lector, permítame hacerle unas preguntas: ¿Ha escuchado de los XV años de Rubí Ibarra García?. O mejor,  ¿Sabe usted quién es Rubí Ibarra García?

Hace un mes y medio, quizá solo era conocida dentro de su propio entorno social y familiar. Sin que ella sea directamente responsable, estamos frente a uno de los fenómenos virales mas notorios del año.  Ilustres desconocidos llevados a la fugacidad de la fama por serendipias y otras causalidades mediáticas y electrónicas. Tristemente, una niña de una comunidad rural como “La Joya” ahora unida lamentable e indisolublemente a los lords, ladys, de nuestra flora y fauna nacional.  ¿Porqué así?. 

Quizá porque los medios electrónicos han logrado apartarnos de una de las mas grandes responsabilidades del ciudadano: Pensar, y nos llevan(nunca mejor aplicado) al baile, con la ilusión de un libre albedrío de pompa de jabón. No somos dueños de nosotros mismos. Ni de nuestra vida ni de nuestra historia. Una vez que hemos decidido abrir un perfil electrónico por gusto, necesidad, obligación y cualquier otra razón, estamos condenados a la aparición deseada o no, en redes sociales.

 Ciertamente la invitación electrónica de Rubí se hizo para los integrantes de una comunidad que no cuenta con mas que 11 policías para su seguridad, contrastando evidentemente con los mas de 1, 400,000 personas interesadas en asistir al evento, publicitado vía redes sociales (Por voluntad familiar o no). Si tan solo asistiera el 1% de estos interesados, la seguridad se vería rebasada, y Villa de Guadalupe, San Luis Potosí, nuestro maravilloso estado, tendría un grave problema en este rubro, al que solo con respaldo del Gobierno del Estado podría quizá llevar a cabo con cierto orden y calma.

 Pero esto ya es de sobra conocido por usted y por mi, estimado lector. Lo que nos interesa, sin duda es la rapidez con la que hacemos ídolos falsos, encumbramos a perfectos desconocidos y apoyamos las causas mas banales y fútiles en aras de celebrar la otra cara de nuestro país: la banalidad y la superficialidad como las grandes maneras de evadir y evitar enfrentar nuestra realidad

La incapacidad de mirar más allá, con cierto nivel de crítica los fenómenos que se nos presentan en la vida diaria, dejándonos llevar, alimentada nuestra curiosidad morbosa por los medios, haciendo gala de nuestra afición para celebrar la estupidez, la ignominia y lo insulso, evadiendo la canalización la misma energía en defensa de otros temas cruciales como el saqueo al país, la corrupción, desapariciones, feminicidios, alertas ámber y otras situaciones preocupantes de nuestro país al que parece quehabitamos, pero ya no nos pertenece.

 ¿Será acaso que esta es la gran respuesta, el gran resultado de décadas de telenovelas, noticieros tendenciosos, notas pagadas, periodismo vendido, programación semanalmente adoctrinante (Pepe el Toro y su gran secuela: la apología de la pobreza y el desprecio por la superación personal o el ahorro), programas de estudio despojados y rasuradosnuestros niveles de evaluación bajos encontrados por la OCDE, saqueos del país,  o reformas educativas que son estandarte de una administración que les quita en lugar de ponerles presupuesto?.

 Quizá sea una  reflexión apresurada, estimado lector, pero no dude que estamos en uno de los peores puntos de esta decadente situación de nuestro país y querido estado de San Luis Potosí, en donde engrandecemos y nos regodeamos de nuestra miseria, apuntándonos en una enorme lista de espera para entrar como gorrones a una fiesta que no nos pertenece, en donde sabemos que ir ocasionará más de un problema para la familia, a la comunidad y al municipio: En Villa de Guadalupe ni siquiera hay hoteles. 

 La debacle de nuestra sociedad es clara, porque nos parece gracioso poner en aprietos a una familia, pero no podemos congregar la misma cantidad de personas afuera de la residencia presidencial para pedir se revise nuevamente el aumento al salario mínimo, o afuera del senado para decirle que no, a quienes dicen que una familia vive bien con 300 pesos a la semana.

 ¿Qué nos enseñan estas viralidades electrónicas? Quizá que ya no es necesario pasar por la universidad para hacer algo de dinero, solo piense en lo siguiente: Con que el 1% de los interesados asistiera a esta celebración y se le pidiera una “cuota voluntaria” de 10 pesos, estaría compensada una parte de la inversión que la familia hizo en la fiesta.  ¿Le suena familiar? Quizá porque se vislumbra vagamente la filosofía de los narcos jóvenes, que es: Prefiero vivir como rico y morir joven a viejo y jodido como mi padre: El dinero fácil, sin la ilusión por un sueldo a cambio de trabajohonesto, o el obtener un título universitario para vivir de él y el conocimiento adquirido se volvió anacrónico, anquilosado, anticuado. La diferencia es que el narco es un delito ante el que el estado hace nada porque no quiere o lo rebasa: En el centro de todo esto está la obtención de dinero fácilmente.

Solo basta ser notorio para que una web lance la gracejada, la embriaguez, el mal chiste, la promoción por cualquier vicio de dicción, parte del cuerpo, desnudez, o cumplir quince años, para que aparezcanlos beneficios (algunos económicos) para el o la protagonista, su familia, su entorno, su municipio  o su estado. La notoriedad a toda costa parece invaluable en estos casos.

Basta el escándalo o que los colegas periodistas dediquen un espacio, por mínimo que sea para obtener ganancias en dinero, autos (Lady Wuuu), mensajes, popularidad ante los otros, ofrecimientos de contratos televisivos, apariciones públicas y volverse el ejemplo y orgullo de un pueblo.

O dígame, mi estimado lector ¿María la del Barrio obtuvo su riqueza mediante arduo trabajo y estudios universitarios?. Seguro sabe la respuesta. Seguro ahora quizá vislumbre porqué estamos en la plena decadencia mexicana. Hasta otra ocasión.

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