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La crítica a Alexa y la falta de indignación a la “gordosidad” moderna.

A propósito de nuestra muy nacional inconformidad con el éxito.

Lisístrata en el exilio.

“Las redes sociales estallan” es una de las grandes frases atractivas en las páginas que requieren visualizaciones y “likes” por los contenidos poco aleccionadores que publican.

Alexa Citlalli Moreno Medina, la gimnasta mexicana (aunque lo dude, estimado lector, hay gimnastas mexicanas) que ha quedado en lugar 31 en el all around. Esto quiere decir que tenemos como representante en esta disciplina a una mujer que decidió seguir su destino y luchar contra lo que fuera (incluso contra sí misma), para que, después de 18 duros años de entrenamiento (comenzó a los 4 años), llegar con una gran trayectoria a Río 2016 y que se hable de la gimnasia olímpica de nuestro país en unos Juegos Olímpicos  polémicos y  rodeados de escándalos al interior del país anfitrión.

Se han concentrado los críticos “red-socialités” engenerosas críticas que señalan su figura y su aparente sobrepeso, pasando por alto nuestra herencia genética, fuertemente influida por nuestros pueblos originarios. Quizá porque nuestro habitual consumo de estereotipos de belleza que algunos medios y televisoras poco preocupadas por estimular nuestro sentido crítico y necesario contacto con la realidad nos ha condicionado a ver y vivir una surrealidad que nos molesta ver perturbada, cuestionada y representada en este caso, por alguien como Alexa.

El éxito de la gimnasta mexicana nos ha llevado a pararnos frente a realidades que usualmente pasamos por alto: nuestro amado país, diverso, con problemas de sobrepeso y alimentación, educación deficiente y una apreciación distorsionada por lo que quisiéramos ver, vía grandes cantidades de estereotipos actuales.

Las figuras extremadamente delgadas, extremadamente intervenidas con cirugía plástica, extremadamente teñidas, y extremadamente banales dan el tono y determinan criterios sobre lo que consumimos y queremos preservar a toda costa, imposible alegrarnos por una clasificación como la de Alexa (sin criticarla), y bueno, consideremos que el director de la Conade ha dicho: “También hay 200 países que se han preparado”, dejando en claro el tono y el espíritu que acompaña a la presente delegación. Una arenga ad hoccon la administración que representa.  La mediocridad de nuestras instituciones sintetizada en una de las mas tristes, desafortunadas declaraciones de nuestros funcionarios ante una de las mas tristes y desafortunadas actuaciones en Juegos Olímpicos y para no perder el sentido de la elegancia, envuelta en el glamour Hugo Boss, aunque la breve historia reciente nos hable de la falta de conocimiento y oficio en la promoción del deporte y los grandes tropiezos de este funcionario chapulín, que va desde investigador de niñas debajo del colchón, a promotor (i)responsable de la cultura deportiva de nuestro país. Queda la impresión de que hay una gran deuda o compromiso político que obliga a alguien a acomodarlo a toda costa en algún lugar del gabinete. Nuestro México del sobrepeso, que con generosidad cobija la mediocridad y criticairónicamente el éxito de sus representantes olímpicos en las redes sociales, “haciéndolas estallar”.

 

En estas redes sociales de nuestro país se ha tratado con crueldad  y banalidad que Alexa compita con sus características físicas, pero no se considera un insulto el sobrepeso de sus políticos. Personajes bien alimentados que manejan la política de nuestro país: No están “in”,pero con dinero lo están. El ejemplo mas claro es el del gobernador del Banco de México. El señor Carstens que ha efectuado un asombroso salto de longitud de una administración panista a una administración priísta y cuya “gordosidad” no se considera ofensiva para los millones de mexicanos en pobreza extrema. Como si estos polos sociales, entre más alejados, están mejor para el consumidor entretenido en las redes sociales.

No se considera un insulto al orgullo quienes tienen un costal de maíz que van a compartir con su familia como el único alimento para un año, entre una cosecha y otra, como en los pueblos de nuestro altiplano potosino.

No se considera insulto para los tarahumaras que compiten en maratones internacionales orgullosos de usar su indumentaria y su propio calzado. Las lecciones de dignidad llegan gratuitamente desde nuestro gente. Sin el afán de que la discriminación alcance al ilustre gobernador mencionado, podemos afirmar que es un insulto que nuestros políticos se alimenten y vivan con el dispendio que lo hacen, mientras haya ciudadanos a los que les hace falta al menos alcanzar la mitad de la canasta básica con su salario, ahora mas adelgazado por las reformas estructurales por aprobarse.

 

¿Ciencia ficción? No. Ficción es que lleguemos a combatir la pobreza en la que estamos sumidos, pero no solo la pobreza económica, también nuestro pensamiento está empobrecido por el bombardeo de los medios: mantener al pueblo con sobrepeso e ignorante,lento, sedentario, manipulable  y apaciguable. Y persistimos en ver sin cuestionar lo que nos ofrecen los medios masivos de comunicación, bien determinados a las últimas consecuencias.

 

Alexa: Tu fortaleza física es lo más importante para tu éxito. Pero tu fortaleza emocional, la entereza con la que has encarado el ataque de los muy conocedores comentaristas de redes sociales, es el verdadero éxito de México y una gran lección, además de tu lugar mundial en gimnasia, esa entereza que representa lo poco que queda de los mexicanos revolucionarios, aguerridos,luchadores y determinados a llegar a las últimas consecuencias, pero de una manera distinta: Entrenando duro, no invirtiendo horas viendo telenovelas. Hasta otra ocasión.

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